Rumor de humo y ceniza

Dedicatoria A un país de escombros. A una frontera de espejos rotos. A una geografía mutilada a mitad del desierto. A los corazones blandos en la boca de los [soldados del infierno. A los cazadores de sueños. A los misioneros del miedo. Al honor a media asta. A un desfile de banderas rotas. A un viacrucis que no acaba. A esa ciudad que es una casa inconclusa [que se incendia....

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Sesenta vueltas al Sol Carlos Acosta / Reynosa

Ha llegado la fecha. La vida o la muerte no opinaron lo contrario. Hoy cumplo sesenta años. Lo escribo con asombro real y no puedo evitar mirarme a los veintiuno en el cuarto de azotea del edificio de la calle Pitágoras, en medio de aquel universo de luces que a las once de la noche me parecía, desde la ventana, la Ciudad de México, pensado en que no iba a llegar más allá de los cuarenta. No es un artilugio...

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De chile, dulce y manteca - Agua Firme

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Los cuentos reunidos en este libro de Mercedes Varela, son una muestra precisa de la desazón y el hastío que habita en cada uno de nosotros.
Vacilantes, opacas, iluminadas por la pluma de la autora, estas mujeres y hombres deambulan por el desamor y la inseguridad, son presas de odios y de miedos ante el otro, las parejas, el paso del tiempo, la edad madura que llega de golpe y sin aviso.
Separados en cuatro secciones: De chile, dulce y manteca; Por mí, por mi casa y por lo que se me espera; Señoras y señores y Semanario. En este libro confluyen recetas de cocina, radiografías de mujeres a quienes la juventud ha abandonado o que bien, son arrastradas por el sistema, como en el cuento «Pastel de queso», donde una escritora sufre ante un munícipe que le cambia todo su proyecto, o bien, en «El amor que no juraste», vemos a una pareja destinada al desencuentro, marcado por un soundtrack que lo mismo tiene a Billy Halley y sus cometas que a los Bee Gees. Tensos, desde diversos ángulos, relatos cortos y largos —deben leer el relato «El abuelo»—, estas historias tienen como escenarios la frontera y sus maquiladoras, pero también el mar y las pequeñas ciudades invadidas por el calor. Sus personajes se vuelven entrañables porque nosotros mismos somos un puñado de miedos e inseguridades, pero también de un poco de valentía. Mercedes Varela captura eso en sus historias y nos lo ofrece sin denuncias para que nosotros nos volvamos un poco como esos hombres y mujeres que, acaso, esperan que alguien más les abra la puerta de su jaula para volar.

Antonio Ramos Revilla.
Julio 2013

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