Rumor de humo y ceniza Marcos Rodríguez Leija / Nuevo LaredoMarcos Rodríguez Leija / Nuevo Laredo

Dedicatoria A un país de escombros. A una frontera de espejos rotos. A una geografía mutilada a mitad del desierto. A los corazones blandos en la boca de los [soldados del infierno. A los cazadores de sueños. A los misioneros del miedo. Al honor a media asta. A un desfile de banderas rotas. A un viacrucis que no acaba. A esa ciudad que es una casa inconclusa [que se incendia....

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Sesenta vueltas al Sol Carlos Acosta / Antiguo Morelos

Ha llegado la fecha. La vida o la muerte no opinaron lo contrario. Hoy cumplo sesenta años. Lo escribo con asombro real y no puedo evitar mirarme a los veintiuno en el cuarto de azotea del edificio de la calle Pitágoras, en medio de aquel universo de luces que a las once de la noche me parecía, desde la ventana, la Ciudad de México, pensado en que no iba a llegar más allá de los cuarenta. No es un artilugio...

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Mercancía de canje - Nuevo Siglo

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Armando Mancilla

Nacido en el Distrito Federal, radicado desde niño en Matamoros, Tamaulipas. En 1984 tiene su primer acercamiento con el teatro. Es en el año de 1997 cuando empieza a dirigir, y en el 2003 comienza su trabajo de dramaturgia, siendo publicado en la colección “Teatro del Norte” que dirige el Mtro. Hugo Salcedo, además de obtener diversos premios por sus textos.

Promotor cultural y creador incansable, lo que le ha permitido ser iniciador de proyectos culturales y educativos en el Estado, para diferentes asociaciones y dependencias municipales y gubernamentales. Entre sus maestros podemos mencionar: Hugo Arguelles, Emilio Carballido, Alejandro Aura, Soledad Ruiz, Francisco Beverido, Berta Hiriart, Perla Schumacher, Carlos Converso y Tomas Urtusuástegui, entre otros.

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Mercancía de canje es un texto en el que se exhala el último suspiro de optimismo, que lastima por real. Porque aunque luego de tanta porquería y corrupción y violencia, se propone en esta obra cierta ruptura del sistema viciado, la verdad es que los personajes son catapultados y quizá mejor valdría escribir: abortados a la incógnita desconcertante.

Esta pieza, como muchas de las que el teatro mexicano ha ido haciendo un tejido aguerrido y contestatario, pretendería un cambio de fondo para que las cosas ya no fueran como son, y entonces se abrieran las oportunidades y los tiempos a la equidad, la tolerancia, la educación, las políticas saludables… Pero parece que nosotros (no ya sólo los personajes de Mancilla) seguiremos despertando con esa incógnita atorada en la garganta, de que si regresaremos a casa después de la jornada de trabajo, si sobreviviremos a esta ola de violencia a la que gobierno y sistema pretendieran que nos acostumbremos.

Hugo Salcedo

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