Rumor de humo y ceniza Marcos Rodríguez Leija / Nuevo LaredoMarcos Rodríguez Leija / Nuevo Laredo

Dedicatoria A un país de escombros. A una frontera de espejos rotos. A una geografía mutilada a mitad del desierto. A los corazones blandos en la boca de los [soldados del infierno. A los cazadores de sueños. A los misioneros del miedo. Al honor a media asta. A un desfile de banderas rotas. A un viacrucis que no acaba. A esa ciudad que es una casa inconclusa [que se incendia....

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Sesenta vueltas al Sol Carlos Acosta / Antiguo Morelos

Ha llegado la fecha. La vida o la muerte no opinaron lo contrario. Hoy cumplo sesenta años. Lo escribo con asombro real y no puedo evitar mirarme a los veintiuno en el cuarto de azotea del edificio de la calle Pitágoras, en medio de aquel universo de luces que a las once de la noche me parecía, desde la ventana, la Ciudad de México, pensado en que no iba a llegar más allá de los cuarenta. No es un artilugio...

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Íngrima la ciudad - Nuevo Siglo

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Ramiro Rodríguez

Nuevo Laredo, 1966. Licenciado en Lengua y Literatura Españolas y maestro en Letras Hispánicas por UTB/TSC, en la que es profesor actualmente. Escribe poesía, cuento, ensayo y teatro. Coordina desde 2002 el Congreso Binacional “Letras en el Estuario”. Se le concedió el Premio Estatal de Poesía 2008 (ITCA) y el Premio Estatal de Poesía “Altaír Tejeda de Tamez” 2008 (SET). Sus textos han sido incluidos en diversas antologías y revistas. Compilador de Veinte años de poesía en Matamoros 1977-1997, Matamoros Literario 2002 Una Visión Antológica y Letras en el estuario. Autor de Destiempo (2002), Desierto Azul (2005), Defragmentación poética (2007), Cosmogonía de la palabra (2008) y Tierra de sed perpetua (2009).

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Íngrima la ciudad es un recorrido nocturno por las calles, no de una ciudad en concreto, sino de todas las ciudades. Una serie caótica de ventanas abiertas por donde el yo poético se asoma con ojos entrecerrados para contemplar las diversas tonalidades de la noche, las lenguas luminosas que inundan la superficie de aceras y puertas, la prisa y el temor de la gente que ya no es gente sino insectos que vuelan en su ebriedad de alas.

Los protagonistas no son personas. Son los temores detrás del pecho, las calles aglomeradas en el abandono, las plazas secas de la memoria, la muerte que entra por la puerta sin anunciarse, los chasquidos ensordecedores de ambulancias y vehículos policiacos que surcan las arterias principales de la ciudad, la ciudad que se inunda de sombras, se llena de luces, se apuñala con high heels, la ciudad que se marchita en su insomnio crónico…

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