Rumor de humo y ceniza Marcos Rodríguez Leija / Nuevo LaredoMarcos Rodríguez Leija / Nuevo Laredo

Dedicatoria A un país de escombros. A una frontera de espejos rotos. A una geografía mutilada a mitad del desierto. A los corazones blandos en la boca de los [soldados del infierno. A los cazadores de sueños. A los misioneros del miedo. Al honor a media asta. A un desfile de banderas rotas. A un viacrucis que no acaba. A esa ciudad que es una casa inconclusa [que se incendia....

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Sesenta vueltas al Sol Carlos Acosta / Antiguo Morelos

Ha llegado la fecha. La vida o la muerte no opinaron lo contrario. Hoy cumplo sesenta años. Lo escribo con asombro real y no puedo evitar mirarme a los veintiuno en el cuarto de azotea del edificio de la calle Pitágoras, en medio de aquel universo de luces que a las once de la noche me parecía, desde la ventana, la Ciudad de México, pensado en que no iba a llegar más allá de los cuarenta. No es un artilugio...

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El sufrimiento de un hombre calvo - Fortalezas

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Samuel Segura

15 de diciembre de 1987. Es originario de Ecatepec de Morelos, Estado de México. Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, en la carrera de Ciencias de la Comunicación, ejerce el periodismo en distintos medios impresos y digitales, como Warp Magazine, Kaja Negra y Search And Destroy. También es baterista de la banda de metal Asedio. Algunas de sus narraciones han aparecido en las revistas Emeequis, Molino de Letras, Los Bastardos de la Uva, entre otras.

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Primer Premio Nacional de Novela Corta de Humor.

Celebro la aparición de El sufrimiento de un hombre calvo. Me mantuvo enganchado de principio a fin. Como si fuera la primera novela breve que caía en mis manos. De verdad hacía tiempo que no me topaba con una historia bien construida, además de amena, honda, y como si fuera poco, enriquecida de cierta dosis de ironía y corrosión perfectamente hilvanadas. Narrada a golpes de cincel pero siempre en el ámbito de la levedad, siempre ligera, siempre a punto de remontar el vuelo y perderse en los linderos de lo inexistente. El sufrimiento de un hombre calvo es un ejemplo de lo que se puede hacer con una trama humana y sin pretensiones. Yo la disfruté enormidades. Porque a la vuelta de los años, uno se vuelve huraño y difícil de convencer. Creo que es suficiente decir que esta novela logró sacarme de la misantropía; lo que ya ni una mujer hace. Feliz novela. Encuadrada, desde luego, en esa difícil etiqueta de la brevedad. Tiene la estructura, el estilo y la cadencia para serlo. Y si no que lo digan sus personajes, trazados de una sola pincelada en todas las dimensiones requeridas.

Eusebio Ruvalcaba

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