Rumor de humo y ceniza

Dedicatoria A un país de escombros. A una frontera de espejos rotos. A una geografía mutilada a mitad del desierto. A los corazones blandos en la boca de los [soldados del infierno. A los cazadores de sueños. A los misioneros del miedo. Al honor a media asta. A un desfile de banderas rotas. A un viacrucis que no acaba. A esa ciudad que es una casa inconclusa [que se incendia....

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Sesenta vueltas al Sol Carlos Acosta / Reynosa

Ha llegado la fecha. La vida o la muerte no opinaron lo contrario. Hoy cumplo sesenta años. Lo escribo con asombro real y no puedo evitar mirarme a los veintiuno en el cuarto de azotea del edificio de la calle Pitágoras, en medio de aquel universo de luces que a las once de la noche me parecía, desde la ventana, la Ciudad de México, pensado en que no iba a llegar más allá de los cuarenta. No es un artilugio...

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Aproximación al interior de una ballena - Fortalezas

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Énder Velarde García

Es un joven escritor tamaulipeco. Actualmente cursa la preparatoria como alumno distinguido  en el Colegio Nuevo Santander, donde ha obtenido diversos reconocimientos por su alto rendimiento académico; además de conquistar premios en pintura, cuento, lectura, spelling y oratoria. En el 2012 cumplió dieciséis años y es guitarrista en el grupo Crimson Raven. Entre los premios literarios se encuentran: Primer lugar en el VII y el VIII Concurso Estatal de Poesía y Cuento Infantil, ITCA, 2006 y 2007. Libro: La receta secreta y Fotografías, obra que reúne los cuatro premios estatales de literatura entre el 2006 y el 2007, ITCA. Primer lugar en el Concurso Nacional de Cuento Exprésate 2010, convocado por varias instituciones. Primer lugar en el I Concurso Estatal de Cuento Fantástico 2011, ITCA. Segundo lugar en el Concurso Nacional de Cuento Exprésate 2012.

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Aproximación al interior de una ballena es una máquina lacónica que atestigua el devenir de la impotencia en cinismo poético adentro de una sociedad imposible de vivir. Ahí la única justicia es la libertad de transgredir el hartazgo de su sordidez con un ojo lírico: en esa mirada la desmesura toca su extremo para revertir la imaginería de la sangre en existencias secas, concisas, indolentes y paisajes níveos.

Paisajes nublados que indeterminan la coordenada del sufrimiento. No hay una cartografía para el dolor: su territorio puede llamarse melancolía suicida de país nórdico, vacío existencial de autopista norteamericana o avenida-matadero con hoteles sucios de algún puerto que ha extraviado toda gobernabilidad.

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